¡Cómo disfrutarían Sócrates y Arquímedes!
Queridos cecrópidas, hoy tengo que hablaros del curso Ambientes
personales de aprendizaje y redes sociales en la educación y, por
supuesto mi mente se viene a Grecia.
En el centro de Atenas se encuentra el ágora, un espacio
abierto lleno de puestos del mercado, y el lugar de reunión de los ciudadanos
para hacer vida social, para la cultura o para discutir sobre los problemas de
la comunidad.
Si vamos a mediodía ( ἀγορὰ
πλήθουσα/agorá pléthusa, hora del ágora llena), sin duda encontraremos a un
tipo que llama la atención por su aspecto, bajo, rechoncho, con cara de cabra, que
conversa apasionadamente con otros atenienses, se trata de Sócrates.
Para él la vida consiste en una búsqueda constante de la
verdad pero, lejos de aislarse para estudiar, cree que el conocimiento debe conseguirse entre todos, trabajosamente, a través del diálogo.
Por eso en el ágora cuestiona, se interroga a sí mismo y a otros. La suya es una
filosofía que no busca adoctrinar pero que hace docencia...
En este momento los Atenienses no sospechan siquiera lo que
va a ser el desarrollo de la tecnología, pero ya construyen conocimiento en
comunidad…
Sin embargo, tres siglos más tarde, antes de que se apague
la luz de su civilización, otro griego, Arquímedes, creará la primera computadora…
De no haber sido por dos tormentas ocurridas en una misma
zona del Mediterráneo, pero separadas 2000 años en el tiempo, se hubiera podido
perder para siempre la pieza técnica más importante del mundo antiguo.
La primera tormenta, acontecida a mediados del siglo I a.C.,
provocó el naufragio de un navío romano cargado de tesoros griegos. La
segunda, en 1900, obligó a un grupo de pescadores de esponjas a
buscar refugio en la isla de Anticitera. Cuando
amainó, intentaron buscar esponjas allí, y encontraron el pecio.
Este hecho supuso el hallazgo de un auténtico tesoro de objetos griegos: estatuas en bronce, lujosas cristalerías, ánforas, cerámicas y joyas. Fue una de las primeras excavaciones arqueológicas submarinas y las piezas recuperadas fueron depositadas en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas para ser clasificadas y estudiadas.
Este hecho supuso el hallazgo de un auténtico tesoro de objetos griegos: estatuas en bronce, lujosas cristalerías, ánforas, cerámicas y joyas. Fue una de las primeras excavaciones arqueológicas submarinas y las piezas recuperadas fueron depositadas en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas para ser clasificadas y estudiadas.
Sin embargo hay ciertas noticias en los textos antiguos. Cicerón,
en el siglo I a.C., y otros autores en los siglos siguientes, mencionan hasta
cuatro máquinas construidas por Arquímedes que predecían los movimientos del
Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos en aquel momento y que fueron
llevadas a Roma tras la muerte del gran ingeniero griego en el sitio de
Siracusa (212 a.C.).
Después de diversos estudios a los largo del siglo pasado y
principios del actual, hoy sabemos que el mecanismo de Anticitera es una
computadora analógica diseñada para predecir posiciones astronómicas y eclipses
con propósitos astrológicos y calendáricos, y predecir también la fecha exacta
de seis certámenes griegos antiguos: los Juegos de Olimpia, los Píticos,
los Ístmicos, los Nemeos, los de Dodona y un sexto que no
se ha conseguido descifrar.
Veréis, cecrópidas, debo reconocer que empecé este curso de formación con
un escepticismo enorme y que me costó un montón entrar en el juego de las redes
sociales. Ni siquiera entendía la necesidad de crear un perfil… Sin embargo el realizarlo me ha hecho cambiar de
opinión, incluso le he cogido el “puntillo”, y en este momento veo un montón
de posibilidades que se abren, no sólo con vosotros sino también a nivel
profesional como ágora de reflexión ante las reformas y aberraciones de nuestro
sistema educativo.
Me he liberado de muchos miedos, una prueba es este blog,
que hace mucho tiempo que anhelaba y que ahora posiblemente arranque
definitivamente.
He conocido nuevas herramientas para buscar colegas y contenidos
(Feedly y Diigo) y para organizar y compartir los que yo creo (Pinterest, Googledocs, wiki). Supongo que pasaré el verano organizando en nuevos formatos mis
materiales de clase…
En fin las redes sociales nos permiten trabajar y aprender en
comunidad, contactando con expertos que nos guíen ( los del curso han sido buenos
y amenos guías) e intercambiando conocimientos con compañeros de aprendizaje.
¡Cómo disfrutarían Sócrates y Arquímedes con todo esto!







