jueves, 28 de abril de 2016

¡Cómo disfrutarían Sócrates y Arquímedes!



Queridos cecrópidas, hoy tengo que hablaros del curso Ambientes personales de aprendizaje y redes sociales en la educación y, por supuesto mi mente se viene a Grecia.

En el centro de Atenas se encuentra el ágora, un espacio abierto lleno de puestos del mercado, y el lugar de reunión de los ciudadanos para hacer vida social, para la cultura o para discutir sobre los problemas de la comunidad.

Si vamos a mediodía ( ἀγορὰ πλήθουσα/agorá pléthusa, hora del ágora llena), sin duda encontraremos a un tipo que llama la atención por su aspecto, bajo, rechoncho, con cara de cabra, que conversa apasionadamente con otros atenienses, se trata de Sócrates.

Para él la vida consiste en una búsqueda constante de la verdad pero, lejos de aislarse para estudiar, cree que el conocimiento debe conseguirse entre todos, trabajosamente, a través del diálogo. Por eso en el ágora cuestiona, se interroga a sí mismo y a otros. La suya es una filosofía que no busca adoctrinar pero que hace docencia...

En este momento los Atenienses no sospechan siquiera lo que va a ser el desarrollo de la tecnología, pero ya construyen conocimiento en comunidad…

Sin embargo, tres siglos más tarde, antes de que se apague la luz de su civilización, otro griego, Arquímedes, creará la primera computadora…

De no haber sido por dos tormentas ocurridas en una misma zona del Mediterráneo, pero separadas 2000 años en el tiempo, se hubiera podido perder para siempre la pieza técnica más importante del mundo antiguo.

La primera tormenta, acontecida a mediados del siglo I a.C., provocó el naufragio de un navío romano cargado de tesoros griegos. La segunda, en 1900, obligó a un grupo de pescadores de esponjas a buscar refugio en la isla de Anticitera. Cuando amainó, intentaron buscar esponjas allí, y encontraron el pecio.
Este hecho supuso el hallazgo de un auténtico tesoro de objetos griegos: estatuas en bronce, lujosas cristalerías, ánforas, cerámicas y joyas. Fue una de las primeras excavaciones arqueológicas submarinas y las piezas recuperadas fueron depositadas en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas para ser clasificadas y estudiadas.

Al principio, apenas se prestó atención a una masa amorfa y muy calcificada, del tamaño de un libro de texto. Cuando se quebró, aparecieron los restos de ruedas dentadas de bronce, muy corroídas y encajadas con dientes de apenas un milímetro y medio, así como unas placas cubiertas con escalas científicas e inscripciones en griego. El descubrimiento provocó una gran conmoción, pues hasta entonces se pensaba que los antiguos solamente habían construido engranajes para tareas mecánicas de fuerza bruta.


Sin embargo hay ciertas noticias en los textos antiguos. Cicerón, en el siglo I a.C., y otros autores en los siglos siguientes, mencionan hasta cuatro máquinas construidas por Arquímedes que predecían los movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos en aquel momento y que fueron llevadas a Roma tras la muerte del gran ingeniero griego en el sitio de Siracusa (212 a.C.).

Después de diversos estudios a los largo del siglo pasado y principios del actual, hoy sabemos que el mecanismo de Anticitera es una computadora analógica diseñada para predecir posiciones astronómicas y eclipses con propósitos astrológicos y calendáricos, y predecir también la fecha exacta de seis certámenes griegos antiguos: los Juegos de Olimpia, los Píticos, los Ístmicos, los Nemeos, los de Dodona y un sexto que no se ha conseguido descifrar.


Veréis, cecrópidas, debo reconocer que empecé este curso de formación con un escepticismo enorme y que me costó un montón entrar en el juego de las redes sociales. Ni siquiera entendía la necesidad de crear un perfil…  Sin embargo el realizarlo me ha hecho cambiar de opinión, incluso le he cogido el “puntillo”, y en este momento veo un montón de posibilidades que se abren, no sólo con vosotros sino también a nivel profesional como ágora de reflexión ante las reformas y aberraciones de nuestro sistema educativo.

Me he liberado de muchos miedos, una prueba es este blog, que hace mucho tiempo que anhelaba y que ahora posiblemente arranque definitivamente.

He conocido nuevas herramientas para buscar colegas y contenidos (Feedly y Diigo) y para organizar y compartir los que yo creo (Pinterest, Googledocs, wiki). Supongo que pasaré el verano organizando en nuevos formatos mis materiales de clase…

En fin las redes sociales nos permiten trabajar y aprender en comunidad, contactando con expertos que nos guíen ( los del curso han sido buenos y amenos guías) e intercambiando conocimientos con compañeros de aprendizaje.

¡Cómo disfrutarían Sócrates y Arquímedes con todo esto!

miércoles, 13 de abril de 2016

LA "CURACIÓN DE CONTENIDOS"





Queridos cecrópidas:
Hoy voy a contaros una historia clásica” puesto que “se refiere a la clase” y su evolución en el tiempo. Pues bien…

Hubo una época en la que vosotros ni siquiera erais infinitamente pequeños, pero yo sí era infinitamente joven.
En esa época los recursos para enfocar una clase se reducían a un encerado, una tiza y la voluntad que le pusieras.
Por un lado, la cultura grecolatina… ¿cómo llevar a mis alumnos hasta ella…?

Las fuentes de información eran bibliográficas y una no dejaba de acumular libros, revistas y cómics que luego pasaban por las manos de todos los alumnos para que viesen las ilustraciones.
Evidentemente no valía cualquier libro, había que seleccionar cuidadosamente aquellos que ilustrasen convenientemente los contenidos que se trataban (¡y lo que abultaban los contenidos!).

Luego llegaron las diapositivas y una servidora fotografiaba todo lo fotografiable para proyectarlo en la pared (carro para delante, carro para atrás). Eran fantásticas porque, ¡prodigio del progreso!, todos juntos veíamos la imagen en el mismo momento de la explicación.

Después llegó el vídeo, que llevó al aula documentales y películas (aunque las cintas se freían de tanto detener la imagen). El DVD fue más de lo mismo, aunque debo reconocerle que la pausa funciona mejor.

Los primeros ordenadores no fueron una gran ayuda audiovisual porque el MSDOS no proporcionaba imágenes (y, la verdad, estropeaba mucho la vista), pero enseguida nos liberó de la máquina de escribir con teclado griego (que pesaba mucho)  y pudimos elaborar contenidos “más ligeros”.

Enseguida hubo imágenes y vídeos en red y nos alegraron la vida. Aquí os dejo una muestra…



Ya sabéis, cecrópidas, que no soy de libro de texto… o, quizá, soy muy de libro de texto, porque habitualmente uso siete u ocho a la vez y selecciono mucho el material para que saquéis el máximo rendimiento al mínimo esfuerzo (sí. sí, mínimo).
La fotocopiadora y yo tuvimos un largo idilio que llega hasta hoy en que debo reconocer que le pongo los cuernos  con la pantalla digital y el PowerPoint.

Yo siempre creí que documentarme, seleccionar material y organizar el modo de presentarlo era un trabajo normal, o más bien, lo normal en mi trabajo de docente… lo llamaba documentación y preparación de clases…
Lo que vino después lo conocéis, llegó GOOGLE (un invento casi tan bueno como la lavadora), los móviles, los “I-“, etc, etc (del latín et cetera, “y las demás cosas”), y ahora resulta que debo ser una “Content Curator”  (¡Atenea!,¿qué habré estado haciendo todos estos años?).

Como un Sócrates, intentaré explicaros la cuestión desde el principio…
Imaginad que tenéis dinero, pero dinero gordo, para invertir, y que queréis meterlo en arte porque es una apuesta segura. Imaginad que recorréis galerías de arte y en cada una os convencen de que su selección es la mejor. Estáis perdidos y pensáis: “¿Habrá alguien dispuesto a hacer para mí la compra con criterios objetivos para proteger mi inversión?”.
La respuesta es “Sí, un curador”. Un especialista riguroso que te puede acompañar y aconsejar en la selección.

Pues bien, cuando tenéis que buscar información en la red para un trabajo, un tema, o resolver una duda que os inquieta, acedéis a GOOGLE, lo sé, porque no queréis perder tiempo. Sin duda es una herramienta genial, pero… en ese mismo momento empiezan los problemas: “El rincón del vago” no es fiable, los PDF son tortuosos y excesivos, la retahíla de blogs y páginas es infinita.
Algún criterio de selección tenéis, pero no suficiente para sentiros seguros ( … o seguras). ¿No será fantástico tener un “curador” particular (curo-as-are en latín “cuidar”) que, igual que los esclavos “ped-agogos” griegos, cargue con vuestros libros y pesares y os guíe hasta el éxito?.

También es bueno que conozcáis cómo se llega a una buena selección porque vosotros, algún día, tendréis que guiar a otros…

Básicamente el trabajo  consiste en:

I. PASOS
1. Buscar información de calidad.
2. Juzgar con sentido crítico los contenidos y seleccionar los mejores.
3. Organizarlos de manera clara, racional y atractiva.
4. Compartirlos con otros (vosotros).

II. ENFOQUES POSIBLES
La selección y la organización son, tal vez, las tareas más complejas y se pueden enfocar de distintas formas:

1. Entrar en un único lugar, que ya tiene un prestigio reconocido, y recoger lo más relevante.  Esto se llama AGREGACIÓN.
2. Simplificar los contenidos de sitios excesivamente complejos. A esto vamos a llamarle DESTILACIÓN
3. Buscar en las redes sociales para ver las propuestas que tienen más éxito. Le llamaremos ELEVACIÓN.
4. Reunir en un solo sitio, de manera organizada, distintas cosas que están desperdigadas por la red. Vamos a llamarle MASHUP (por cambiar un poco de registro y de canCIÓN).
5. Seguir la pista de los contenidos a lo largo del tiempo para conocer cómo evolucionan. Esto es CRONOLOGÍA.

III. ÉTICA PARA CURAR
El secreto está en ser respetuoso con los trabajos que manipulamos y, al mismo tiempo, elaborar  algo original. Por eso…
1º. No se debe “sangrar” una sola fuente.
2º. Hay que darle un “toque personal” a lo que se recoge: cambiarle el título, la presentación, etc.
3º. Es de justicia citar las fuentes.
4º. Se debe crear un contenido nuevo con el material recogido.
5º. Comentar el contenido.

IV. HERRAMIENTAS
Hay herramientas distintas en la red para realizar este trabajo: Diigo, Pinteres, Scoop.it, Storify, Flipboard…

Yo usé Pinterest, así que os dejo aquí un enlace sobre su uso…



sábado, 26 de marzo de 2016

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CARLOS VILORIA - DEPARTAMENTO DE LATÍN I.E.S. PINAR DE LA RUBIA, I.E.S. DIEGO DE PRAVES

sábado, 27 de febrero de 2016

Hoy tribu es un concepto social, político, y antropológico, no enteramente definido, que incluye tanto a las tribus urbanas (pandillas), como a pequeños grupos sociales poco civilizados.
Nuestra tribu no es ni una cosa, ni otra. Os cuento…

En el siglo pasado (el VI a. de C.) los habitantes del Ática estaban divididos en tres grupos irreconciliables: los pediakoi, oligarcas terratenientes que poseían la llanura, los paralioi, habitantes de las zonas costeras, que vivían holgadamente de sus empresas y negocios y los diakroi, campesinos que malvivían en sus pequeñas propiedades rurales.

Tras la expulsión de los tiranos y los años de enfrentamientos sociales, el arconte Clístenes, hijo de Megacles, organizó una nueva estructuración  social más equilibrada. Por fin todos los ciudadanos alcanzaron la igualdad ante la ley, Clístenes lo llamó isonomía.


La situación no era fácil: oligarcas, demócratas, grandes familias y fratrías (clanes), más de cien demos rurales, un centro urbano boyante, marineros, urbanitas, campesinos, ricos, pobres…


El primer paso fue dividir el territorio en tres zonas bien diferenciadas: la costa, de gran actividad económica; la llanura, con grandes y pequeñas fincas rurales, y la zona urbana.

La idea de Clístenes para diluir los intereses restringidos a un grupo determinado y eliminar los clientelismos tradicionales, fue mezclarlos a todos.
Dividió el territorio en treinta distritos administrativos a los que llamó tritias (tercios) y estableció diez tribus, cada una con tres tritias: una de latifundistas y minifundistas rurales, otra de gente de la urbe y otra de gente de la costa.
Pero los atenienses nunca hubieran aceptado un cambio semejante por el simple hecho de que se le ocurriese a un arconte. ¿La solución? Acudir a Delfos y que el oráculo lo ratificase.
Así que una delegación acudió al oráculo y fue la Pitia quien designó los diez personajes que darían nombre a las nuevas tribus, los héroes epónimos. Esto lo sabemos por Aristóteles.

 En la democracia ateniense no había partidos políticos, había tribus…

viernes, 26 de febrero de 2016

Cecropia Phyle, La Tribu de los Cecrópidas.

Cecropia Phyle, La Tribu de los Cecrópidas.

En el siglo V antes de Cristo, la población del Ática estaba dividida en diez tribus, cada una con un protector legendario.  La séptima  es la Tribu de los Cecrópidas, es decir, los protegidos por Cécrope, pero… ¿quién fue este personaje?

Cécrope fue el primer rey de Atenas, nació directamente de la tierra y enseñó a los atenienses a sobrevivir y a organizarse como sociedad: a cultivar la viña, a construir sus casas y templos con madera, a enterrar a los muertos, a casarse o a establecer un censo para que cada uno contribuyese según sus posibilidades.

También les enseñó a asegurarse la protección de los dioses sin poner en riesgo sus vidas: instituyó el culto a Zeus Supremo, pero prohibió que se le ofrecieran sacrificios humanos y los sustituyó por ofrendas de tortas de cebada, mucho más inocuas.

Cuando los dioses se disputaban el dominio de Atenas, Poseidón se posó orgulloso sobre la acrópolis y golpeó la roca con su tridente haciendo brotar una fuente de agua salada como prueba de su poder.  Atenea, mucho más práctica, hizo brotar un olivo. 
Los demás dioses consultaron a Cécrope y este les dijo: “La fuente… no está mal, pero que el olivo… es el primero que veo en mi vida y las aceitunas están tan buenas que voy a consagrarle una estatua a Atenea… ¡de madera, por supuesto!”

Después de esto, la diosa ya no abandonó nunca la ciudad.

Nosotros pasaremos una temporada con esta tribu…

Sobre Atenas podéis consultar los siguientes enlaces:

http://apuntesdearquitecturadigital.blogspot.com.es/2010/11/grecia-antigua-parte-v-las-ciudades-de.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Demo_ático